.Editorial

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Texto: Yolanda López.

 

Un largo y Cálido verano....

Pues va a ser que sí, que teníamos razón cuando nos inquietábamos por la entrada en vigor de los nuevos planes de estudios. Madrid ha dado la voz de alarma, allí se han convocado las primeras oposiciones en las que se valora con 0,5 puntos al 5º de las EEOOII y con 2 cualquier título de cualquier entidad que certifique el nivel C.

Por supuesto, la convocatoria ha sido recurrida, sin embargo, este incidente hace ciertos nuestros peores temores y nos revela a bofetadas que el Certificado de Aptitud de las EEOOII, hasta ahora considerado como el máximo título en
conocimiento de idiomas certificable en el estado español ha sufrido una devaluación peor que la del peso argentino en tiempos.

Y no es que un título sirva para garantizar cuánto inglés sabe uno; los idiomas son como bebés, hay que cuidarlos permanentemente para que crezcan
grandes y sanos; ahora bien, si yo me esfuerzo en sacarme un título, harto
difícil por cierto, tendré que protestar si de hoy para mañana minimizan mi
trabajo y le quitan su verdadero valor, porque no cabe duda de que hasta ahora el nivel que se exigía era de C.

Y ahí no acaba la cosa, si antes en la EOI uno podía estudiar en una escuela pública hasta el nivel C, ahora los gestores de la nación han decidido que sólo nos financian los estudios hasta el B y que después cada uno se busque la vida para pagarse la formación y la certificación de niveles más altos.

Si yo fuera político no me cargaría una institución con la solera y el prestigio de las EEOOII. Desmontar es fácil, pero no siempre es sencillo volver a encajar
las piezas ¿Quién tomará nuestro relevo? ¿Las academias privadas, las
universidades donde expenden títulos a tanto el kilo?

Y no es por nada, pero no es en las universidades donde están los expertos
en lingüística aplicada a la enseñanza de las lenguas. El otro día, sirva como
ejemplo, en un congreso de enseñanza de lenguas orientales, un profesor
universitario propuso como novedad un método de los años sesenta. Ante tamaña ignorancia, una profesora de EOI que tiene ya publicado un método
de esa lengua, comunicativo y adaptado al MCER, prefirió callarse.

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